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Reactivar el comercio rural para revitalizar una Castilla y León vaciada

El Procurador del Común se vuelca en la recuperación de los pueblos como forma y espacio de vida

No sólo las posibles ayudas agrarias o la concentración parcelaria o la regulación de las energías renovables afectan al campo. La vida en un entorno rural depende también de la potenciación del turismo rural, del acceso a viviendas, de la accesibilidad a la asistencia sanitaria… El Procurador del Común desarrolla una intensa actividad para fomentar la recuperación de la vida en las zonas rurales, la Castilla y León vaciada es una prioridad para este Defensor.

Y así entre sus actuaciones que recoge la Memoria de 2023 adquiere peso su propuesta para reactivar el comercio en los pueblos de la comunidad.

Valora la oficina de Tomás Quintana que el comercio de proximidad en el medio rural de Castilla y León tiene una enorme trascendencia para la vida de nuestros pueblos que «debemos plantear desde una triple dimensión: como servicio básico, imprescindible, para quienes residen o se trasladan a ellos habitualmente, como elemento relevante para el mantenimiento de la vida social en los pueblos y como factor generador de actividad económica y empleo, conjunto de perspectivas que contribuye a frenar el despoblamiento de las pequeñas localidades».

Las tiendas de alimentación y otros establecimientos de venta de productos básicos en los pueblos son los lugares de provisión de productos, muchos de ellos de primera necesidad, lo cual es una evidencia al constatar que gran parte de quienes residen en el medio rural son personas mayores, en muchos casos envejecidas y dependientes, que, por ello, «lo deseable e, incluso, necesario, es que puedan adquirir los productos necesarios en su misma localidad o en alguna muy cercana, por la dificultades que supone desplazarse para adquirir los bienes necesarios en vehículos particulares o por medio transporte público, dificultades que, en general, son difíciles de suplir, debido al escaso nivel de alfabetización tecnológica que, en general, tienen las personas mayores e, incluso, por el rechazo que generan los sistemas de compra no presencial entre esta parte de la población», apunta en su resolución.

El mantenimiento de las relaciones sociales entre los residentes en los pueblos con motivo de la adquisición de los bienes y servicios en su propia localidad, algo se considera muy positivo, se ve limitado por la progresiva desaparición del comercio en los pequeños municipios y, con ello, determinados lugares de encuentro entre los vecinos, espacios de socialización que favorecen el intercambio de opiniones y el mantenimiento y desarrollo del trato personal, lo que sin duda tienen una repercusión muy positiva en la calidad de vida de la población».

Recuerda el procurador el dicho de que un pueblo sin tienda es un pueblo sin corazón, debido a la función social que cumplen los establecimientos comerciales.

Además, el comercio rural constituye un factor que contribuye a dinamizar y desarrollar las economías locales, sobre todo cuando es complementario de las producciones vinculadas al sector primario de la zona. Señala esta institución que, sin embargo, «no resulta difícil apreciar algunas circunstancias que dificultan el cumplimiento de esa triple función por parte de los establecimientos comerciales en los municipios rurales.

Así, la continua pérdida de población de los pueblos y el progresivo envejecimiento de sus residentes dificulta la obtención de rentas suficientes por parte de los titulares de las tiendas. Las personas jóvenes que se trasladan a áreas urbanas en busca de formación y oportunidades laborales, lo que reduce la base de clientes para el comercio local. A ello se une que las personas mayores suelen tener menor capacidad o necesidad de gasto, por lo que la demanda de productos y servicios puede ser escasa.

Las grandes y medianas superficies comerciales y los nuevos hábitos de consumo mediante el uso de las plataformas digitales también afecta a la clientela en los pueblos y dífciles las promociones y los precios competitivos. Además las grandes y medianas superficies comerciales, ofrecen la comodidad de poder comprar en un mismo establecimiento productos muy diferentes o poder elegir entre diferentes productos de una misma gama. Todo ello, concluye, «está generando un desplazamiento o flujo de clientes desde el comercio tradicional de las pequeñas localidades a las grandes y medianas empresas carentes de arraigo, al menos hasta ahora, en el territorio».

El pequeño comercio rural sufre también un problema de estacionalidad, pues el consumo en ocasiones solo llega a los niveles necesarios para su mantenimiento durante una parte del año, generalmente la estival. Todo ello, junto a la falta de relevo, se ha traducido en los últimos años en el cierra de multitud de establecimientosn.

Ante esta situación «consideramos que es de vital importancia promover medidas enfocadas a garantizar la pervivencia de la actividad comercial en las localidades menos pobladas y valora muy positivamente la Estrategia de Comercio de la Junta

El Procurador del Común también insta a la Junta a hacer un nuevo estudio, el anterior es de 2017, y más tras la pandemia para diagnosticar bien la situación».

Ferias locales, mercadillos y sello distintivo, entre las medidas del Procurador del Común

En concreto, apunta el procurador del Común como líneas de actuación: La vinculación del sector comercial con el turístico. El comercio rural puede suponer un atractivo para lo que puede resultar de interés, por ejemplo, la organización de ferias locales y mercados o exposiciones de productos de la zona de reconocida calidad o artesanales.

Asimismo sugiere el apoyo a los establecimientos emblemáticos o singulares podría también tener un efecto positivo. También se debería valorar el otorgamiento de algún tipo de distintivo. Otro punto sería establecer relaciones entre órganos directivos que ejerzan sus competencias en materia de comercio con los correspondientes de agricultura, ganadería y desarrollo rural, con el fin de fomentar la venta y el consumo de productos de cercanía en las tiendas rurales, tanto a los residentes como a los visitantes habituales o esporádicos. Un quinto punto es el del apoyo al emprendimiento para la creación de negocios en el medio rural, lo que habría de permitir un rejuvenecimiento del sector. Indica asimismo establecer asesoramiento profesional gratuito y permanente.

El octavo punto señala mejoras en las tiendas. Es necesaria la adecuación física de los locales, por un lado con obras e instalaciones de mejora interior y exterior de los establecimientos y la adquisición e instalación de mobiliario o maquinaria vinculada a la actividad, transformación digital del punto de venta y a su mantenimiento.

La décima medida sería el abordar campañas de sensibilización sobre la importancia del comercio rural. También defiende esta resolución el comercio no sedentario. Una modalidad que cumple una importante función social en las zonas rurales, al dotarlas de productos de primera necesidad. También incluye las ayudas directas para sufragar gastos corrientes ante la actual coyuntura económica, como los derivados del consumo energético y el alivio fiscal.

En algunas zonas apunta al aprovechamiento comercial del Camino de Santiago.

Fuente: El Norte de Castilla

AGECU - Asociación Española para la Gerencia de Centros Urbanos