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Relevo generacional: de la universidad al comercio local

Jóvenes valencianos, muchos de ellos con estudios superiores, toman el mando de negocios de proximidad, luchando así contra uno de los grandes problemas que enfrenta este sector

En la era de las grandes superficies y de gigantes como Amazon o Shein, tomar el mando de un negocio de proximidad se erige como un reto. Si esa apuesta, además, se realiza cuando eres joven, el desafío sube de dificultad. Una complicación creciente que no ha disuadido a algunos de ellos, que han optado por tomar ese relevo generacional en la Comunitat Valenciana con un distintivo: el de coger las riendas –de un negocio familiar o abriendo uno nuevo– tras cursar unos estudios universitarios con los que aportan un «valor añadido».

Así lo cree Ana Ferrer, quien desde hace una década se hace cargo del negocio que tenía su padre en Picassent, Rellotgeria Ferrer. Un camino que, no obstante, no fue el que eligió en un primer momento. Porque a él llego tras estudiar Publicidad y ejercer de ello en Barcelona durante diez años. Fue ahí, cuando acababa de entrar en la treintena, cuando «decidí cambiar mi vida de forma radical». «Se acercaba la época de jubilación de mi padre y quise volver y hacerme cargo del negocio», relata.

Nada más tomar las riendas, tomándolo como «mi proyecto personal», Ferrer decidió comenzar a promocionar el negocio «por redes sociales». Y, progresivamente, «abrir el concepto de negocio» desde un establecimiento que se dedicaba a los relojes y, en menor medida, a la joyería a una tienda «de regalos», con una mayor variedad de productos. «Cogí un negocio consolidado y que iba bien, pero con una clientela mayor. Ahora la mitad son jóvenes», remarca sobre esta evolución –en la que destaca como clave el papel de las federaciones, muchas de ellas dentro de entidades como Unió Gremial, para «formarte y renovarte»– que le ha permitido tener un público más cercano, algo que Ferrer considera «un valor añadido que no te ofrecen las grandes superficies».

Justamente esa «proximidad» y que «me gustaba el trato con la gente» fue lo que llevó a Álvaro Marín a «dejar un trabajo muy bueno que tenía en el departamento de exportación de una empresa química» y unirse a su madre en Algarabía, un negocio de moda infantil y juguetes cuyo primer local se abrió en Buñol y, desde hace una década, también en Llíria. Desde allí este joven, que también pasó por la universidad antes de ponerse tras el mostrador cuando no había llegado a la treintena, remarca que para poder sobrevivir en el competido mercado actual es necesario «dar el mejor de los servicios y de los tratos a los clientes». «Tienes que estar dispuesto a sacrificarte y, sobre todo, te tiene que gustar».

Ese amor, en su caso por montar un establecimiento de moda, fue también lo que llevó a María Giménez a «arriesgar». Pese a estar trabajando «a gusto» en una residencia, la dificultad para encontrar «contratos con los que independizarte y crear un futuro» la llevó a lanzarse, cuando tenía solo 24 años y no tenía referentes familiares en el sector, a cumplir su sueño: «montar una tienda, porque la moda me apasiona».

Así nació, en Alaquàs, Jara Moda, un negocio en el cual Giménez –con estudios en Comercio y Marketing– señala que la apuesta por impulsar los canales digitales está jugando un papel fundamental. «Yo vendo más online que en físico», reconoce, antes de destacar que su generación es «gente muy preparada, que nos lo trabajamos día a día».

Relevo por resolver

Pese a ello, la falta de relevo generacional en muchos negocios es –como explicó en una entrevista con este diario el presidente de Unió Gremial, Mauro Lorenzo– uno de los grandes problemas que afronta hoy el comercio de proximidad. Sobre el por qué de esa falta de entrada de nueva savia en los negocios, tanto Giménez como Ferrer aseguran que cuesta porque el día a día en un comercio lleva aparejado un «sacrificio» mayor que no se da en una empresa en la que «sabes que vas a tener ingresos fijos y menos dolores de cabeza».

Una visión que comparte Marín, porque «tienes que estar dispuesto a dar mucho y quizás no recibir tanto», una coyuntura a la que se suma una debilidad en la situación de los jóvenes que, «si tienen muchos problemas para lograr una vivienda, imagínate para hacerse cargo de un negocio».

Fuente: Levante EMV

AGECU - Asociación Española para la Gerencia de Centros Urbanos