Los jóvenes nativos digitales buscan conexión con lo físico, la autenticidad y experiencias con valor emocional, alejándose de estilos de vida millennial.
La generación Z combina su dominio tecnológico con una creciente atracción por actividades físicas y analógicas, como la lectura en papel, la cocina, la restauración y el reciclaje, inspirándose en prácticas de generaciones anteriores. En este artículo se repasa este interés por lo tangible y lo auténtico, que refleja su búsqueda de propósito, pertenencia y experiencias sociales significativas, priorizando la comunidad, la sostenibilidad y la conexión emocional frente al consumo masivo y la digitalización total.
Autora: Mayte Rius
Fuente: La Vanguardia
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