La demanda de experiencias pausadas y tangibles redefine el valor de las marcas en un entorno hiperconectado
En un contexto de hiperconectividad, el consumidor está reorientando sus hábitos hacia experiencias de consumo más pausadas, físicas y participativas, sin renunciar a lo digital. Según esta tendencia, analizada en el ámbito del retail, crecen actividades como la cerámica, la costura o la fotografía analógica, donde el valor se desplaza del producto final a la experiencia de creación. Este cambio impulsa a las marcas a reposicionarse como facilitadoras de vivencias auténticas, integrando lo digital con lo físico y apostando por la autenticidad, el tacto y la participación activa del cliente como nuevos ejes de valor.
Puedes leer el artículo completo en el siguiente enlace: directivosygerentes.es