El desembolso medio destinado a viajes y vacaciones registra un descenso después de cuatro ejercicios de recuperación, reflejando un consumidor más prudente que prioriza el control del gasto pese al buen comportamiento general de la economía.
El gasto de los hogares españoles en turismo y viajes experimenta una moderación tras cuatro años consecutivos de crecimiento. El contexto de mayor cautela en el consumo, marcado por la pérdida de poder adquisitivo acumulada y la priorización de otros gastos esenciales, está llevando a muchas familias a ajustar sus presupuestos vacacionales. Esta evolución confirma que, aunque el turismo continúa siendo una de las principales partidas de consumo discrecional, también comienza a reflejar el cambio de comportamiento de unos consumidores cada vez más sensibles al precio y más selectivos en sus decisiones de gasto.
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