El gasto en moda se desplaza hacia municipios pequeños y medianos, reflejando un cambio en los hábitos de consumo y en la distribución territorial de las compras.
El consumo de moda está evolucionando hacia un modelo más descentralizado. Según un análisis de Modaes, las ventas de moda crecen en las poblaciones pequeñas y medianas, mientras disminuyen en las grandes ciudades, donde el gasto se resiente por factores como el encarecimiento del coste de vida, los cambios en la movilidad y la competencia del comercio electrónico. Esta tendencia pone de relieve el creciente protagonismo de los entornos urbanos intermedios y abre nuevas oportunidades para el comercio de proximidad y las estrategias de dinamización comercial fuera de las grandes capitales.
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