Las altas temperaturas reducen la productividad, incrementan las bajas laborales y alteran los hábitos de consumo, con un impacto directo en el comercio de calle y la hostelería.
Las sucesivas olas de calor están generando efectos cada vez más visibles sobre la actividad económica. Además de aumentar las bajas laborales y reducir la productividad, las temperaturas extremas desincentivan las compras y el consumo en espacios urbanos, afectando especialmente al comercio de proximidad y a la hostelería. El fenómeno también incrementa el gasto energético y refuerza la necesidad de adaptar ciudades y negocios a un contexto climático cada vez más exigente.
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